Hay varias influencers que posan en un jet privado para subir un “dump” aesthetic a Instagram, enseñando un estilo de vida aspiracional… Pero la neta muchas veces esto es sólo una fachada para contenido. (Es bastante chafa enseñar que tienes lana, super new rich sorry)
¿Alguna vez has sentido envidia (aunque sea chiquita) viendo fotos de influencers con bolsas de diseñador, viajando a lugares exóticos o estrenando un outfit todos los días? Amiga, date cuenta… En Instagram y TikTok pareciera que todos viven rodeados de lujos, pero mucho de ese brillo es pura ilusión. De hecho, hay empresas que rentan jets privados por horas solo para sesiones de fotos, desde $500 dólares la hora, con tal de que los influencers aparenten una vida que no tienen. ¡Tal cual, todo es falso, todo son montajes de riqueza alquilada para los likes! (Menos la de Kylie la neta esa si es de verdad) Peeero, mientras en redes vemos puro Loro Piana, Aperols, viajes a Mykonos y cafés carísimos, en la vida real muchas de esas personas podrían estar hipotecando su futuro financiero por aparentar y querer seguir el ritmo. Aquí chocan dos mundos: el lujo aspiracional que nos vende la gratificación instantánea vs. la libertad financiera que realmente es la que nos da tranquilidad a largo plazo.
La presión de las redes sociales en nuestros gastos
Entras a redes y ves a la conocida con su bolsa nueva, la influencer en Maldivas, el amigo que cambió de coche otra vez. Es difícil no compararse. Las redes sociales tienen esa magia negra de hacernos sentir que necesitamos gastar más para “estar al nivel” o vernos más cool. Una encuesta que me encontré por ahí reveló que aproximadamente 1 de cada 3 personas admite que las redes sociales les inducen a gastar de más para seguirle el ritmo a sus amigos. ¡Imagínate! Y no solo en cosas: casi 40% de los adultos gasta más en experiencias (viajes, salidas, conciertos) que en lo básico como renta, agua, luz, en parte porque quieren compartir esas experiencias en redes.
Es el famoso “Instagram effect”: Si no lo presumes en redes, ¿realmente pasó?
El problema es que ese ritmo de vida “perfecto” puede ser una trampa para nuestra cartera. Estudios en Europa encontraron que 64% de la Gen Z y 51% de los millennials terminan gastando más de lo permitido gracias a la facilidad de comprar online y la tentación constante de las redes sociales. ¿Te ha pasado que ves un anuncio en Instagram y de pronto ya le diste “Agregar al carrito”? No eres la única: casi la mitad de los jóvenes Gen Z (47%) admiten compras impulsivas tras ver anuncios en estas plataformas. Las redes sociales son un escapar de la realidad 24/7 que incita a la compra impulsiva y a vivir de apariencias, muchas veces a costa de endeudarnos.
El costo de las apariencias vs. nuestra realidad financiera
Mantener esa vida digna de revista no sale barato. Por ejemplo, ¿te ha dado fomo las bolsas de diseñador que se compra la Prisi Escroto todos los días? Un dato para aterrizar los pies a la tierra: una bolsa Dior modelo Mini Saddle (muy de moda por cierto) cuesta alrededor de $77,820 pesos, ¡más de 312 días de salario mínimo en México! Es decir, un trabajador de salario mínimo tendría que destinar más de 10 meses de sueldo íntegro solo para tener esa bolsa que esa morra se compra cada 3 días increíble, ¿no? Un accesorio así está pensado para una minoría con alto poder adquisitivo, pero en redes lo vemos tan común que pareciera “normal” que cualquiera lo tenga. Y si a eso le sumamos viajes lujosos, “must huaves” nuevos, ropa de marca… resulta prácticamente imposible seguir el paso sin poner en ped0s a nuestras finanzas.
La realidad es que, detrás de las fotos perfectas, muchas personas están sacrificando sus metas financieras. En México, la mayoría de la gente batalla para ahorrar o invertir: casi 37% vive con alto estrés financiero. Más de la mitad de los mexicanos (52%) dice tener algún ahorro, pero en 60% de los casos el monto ahorrado equivale a apenas una quincena de su sueldo. Casi 46% de la población nunca o casi nunca logra tener dinero sobrante a fin de m… o sea, llegan a estar “tablas” o en ceros. Con estas cifras, lograr la libertad financiera (que implica tener inversiones/ahorros que te dejen vivir sin trabajar un día) se ve lejano para la mayoría, por eso creamos the f word neta. Endeudarse por “aparentar éxito” solo empeora el panorama. Irónicamente, esa vida de lujo que se anhela podría ser justo lo que nos impide alcanzar la independencia económica.
Ejemplos de lujo aspiracional (y su impacto):
“Outfits” y trends a crédito: Comprar el último iPhone a 24 meses sin intereses o la bolsa de moda con la tarjeta, solo para presumirla, puede darte estatus momentáneo… y al chile la realidad a nadie le importa ni tu bolsa ni tu iPhone pero tu vas a andar pagando intereses que podrían haberse ido a tu fondo de ahorro. Recuerda: las deudas que creas por impresionar literalmente no impresionan.
Viajes de ensueño vs. fondo de emergencia: Un viaje espontáneo a Tulum “porque me lo merezco” suena increíble, pero si no tienes ahorros, al regreso sólo te queda la cruda financiera. Muchas personas incluso pagan sus vacaciones con tarjeta o préstamos (¡ouch!). Tres días en la playa pueden convertirse en 12 meses pagando intereses, como decía un meme por ahí.
Moda de “renting” lujos: Ya mencionamos que se rentan jets para fotos; igual pasa con ropa y autos de lujo. Fun fact: servicios como Bag Borrow or Steal permiten alquilar bolsos Hermès o Gucci desde $100 dólares por semana. Sí, sale más barato “alquilar” el estilo de vida que comprarlo. Pero esto confirma que muchas veces lo que vemos es puro cuento... y endeudarse para competir con un cuento es todavía más triste.
Prioriza tu independencia financiera (¡los likes no pagan las cuentas!)
No tiene nada de malo apreciar las cosas bonitas de la vida, claro que podemos darnos gustitos. El problema es cuando perdemos de vista nuestras metas financieras por perseguir un ideal de Instagram. La independencia financiera es tener ahorros/inversiones que te den tranquilidad y opciones en el futuro y eso vale mil veces más que la aprobación efímera de desconocidos en redes. ¿De qué te sirve la foto en yate si por dentro andas con la tarjeta al tope y sin un peso ahorrado? 🥴 no seas mensa, literal.
Empieza por ser realista contigo misma: en redes vemos puros highlights (y a veces ni reales son). Haz un presupuesto y define tus prioridades. ¿Quieres esa bolsa de $20k? Piensa cuánto tendrías que trabajar para pagarlo o cuánto dejarías de invertir. Un tip útil: pausa antes de cada compra inspirada por redes y pregúntate, “¿Lo quiero por mí o porque lo vi en Instagram?”. Muchas veces, tras la emoción inicial, ni era tan necesario.
Recuerda que la verdadera riqueza es vivir sin deudas que te quiten el sueño y con la tranquilidad de un colchoncito financiero. Construir te va a dar una paz mental que literal no encuentras en otro lado 💜. Ninguna cosa de lujo se compara con la sensación de saber que tú controlas tu dinero y no al revés. Así que la próxima vez que las redes te vendan una vida de ensueño, ya sabes: es mejor trabajar en tu propio sueño (el de la libertad financiera) que endeudarte por perseguir algo pasajero. Tu yo del futuro te lo va a agradecer mi chava, confía en mi!
Con amor,
Ana
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